Siguiendo con la línea del debate ideológico, en esta oportunidad el Secretario General del Movimiento Al Socialismo (MAS) en Anzoátegui, Richard Casanova, cuestiona la inclinación del gobierno de Chávez, y hace autocríticas a la Mesa de la Unidad (MUD).

Casanova rechaza la competencia interna “absurda e irresponsable” entre partidos dentro de la Mesa de la Unidad
En el espectro político, la izquierda ha estado relacionada a la lucha por los derechos de las minorías. En el caso particular de Venezuela, se vivió una época de 40 años de presidencialismo de izquierda socialdemocrática después de una dictadura de derecha. En estos días ese grupo que gobernó se opone al gobierno del presidente Chávez y son tildados de “ultraderecha apátrida”. La flexibilidad en el intervencionismo y la permisividad de las libertades caracterizan a estos partidos que a nivel mundial hacen vida en la Internacional Socialista, como el MAS.

El líder de la tolda naranja en el estado, ex diputado principal al extinto Congreso Nacional, se pelea con la manera de Chávez, a la que califica de “manipuladora de los pobres” y “autocrática”.
Richard Casanova muestra su irreverencia con una boina azul marino, como la que llevaba la Generación del 28 que hacía frente a la dictadura de Juan Vicente Gómez. Dice que la roja es símbolo del militarismo. Pero más allá de la boina rebelde, hay implícito un trabajo que tiene “una sola bandera”: la democracia sin pobreza.
¿Cuál es el camino a seguir para lograr una democracia sin pobreza?
Hay varios elementos que son fundamentales. En primer lugar, tiene que haber un respeto absoluto por los derechos, incluso la propiedad privada. Superar la pobreza significa generación de riquezas, y esto supone que la gente sea propietaria de algo. También hay que acabar con ese mito de que ser rico es malo, lo que es malo es ser pobre. En segundo lugar, generar fuentes de ingreso productivo, fortalecer la cultura del trabajo y el espacio para el trabajo, promover el sector privado e incorporar el sector laboral en un solo esquema de desarrollo. Y tercero, la política. Tiene que haber una política de Estado orientada a superar la pobreza en Venezuela, no a generar más, ni promover el populismo. Una política radicalmente distinta a la que tiene el gobierno en este momento.
Para algunas personas resultará extraño que alguien de izquierda hable de promover el sector privado. Generalmente se asocia con el llamado “capitalismo”.
El pensamiento político evoluciona, como evoluciona todo en la vida. La democracia es hoy inherente a la condición de izquierda, el pensamiento progresista no está reñido para nada con las libertades ni con el derecho a la propiedad privada. Pero en Venezuela el debate no es ideológico. El debate tiene que ver con los derechos más elementales: la libertad de expresión, la pobreza, la inseguridad. Esos no son temas ideológicos, a la gente no le importa si los resuelve la izquierda o la derecha. Ideologizar este debate que tiene que ver con los niveles de vida del ser humano, es una manipulación de este gobierno para tergiversar el debate necesario en Venezuela.
¿Cuán cerca está la administración Chávez de hacer justicia socioeconómica?
Ni Chávez es socialista, ni este gobierno es de izquierda. Muchísimo menos es revolucionario. Está muy lejos de representar los valores genuinos de la izquierda, que ha luchado tradicionalmente por la defensa de los derechos humanos, y este gobierno, como todo militarismo, tiende a vulnerarlos. Un gobierno que exhibe una lista de más de 30 prisioneros políticos, no puede ser considerado una vanguardia del pensamiento político. Es una de las cosas más atrasadas, tiene sus referencias más próximas al comunismo soviético y cubano, y no al progresismo libertario que hoy tiene vigencia en todo el mundo. Lo que hoy plantea el gobierno no es poder popular, todo lo contrario, le quita poder a la gente, todas las decisiones están en manos de un solo hombre, la conducta tiene una condición fascistoide…
El MAS es el resultado del descontento de la izquierda venezolana de los 70 con el régimen soviético. Casanova, como líder del partido, ¿considera que la política marxista que actualmente se desarrolla en Venezuela es igual a la de la URSS?
Absolutamente. El MAS surge en 1971 como una ruptura con el Partido Comunista de Venezuela y con esos dogmas que estaban impuestos en el modelo soviético. Yo he dicho varias veces en las reuniones internas de nuestro partido, que paradójicamente hoy estamos enfrentando las mismas desviaciones que cuando nacimos como partido. La tendencia de Chávez es mucho más próxima al modelo soviético-cubano que a cualquier otro, con el rasgo adicional del militarismo. Los soviéticos crearon el Ejército Rojo para aplastar a la disidencia política, pero lo hicieron de manera posterior, en cambio esto nace con el golpismo y el militarismo.
Esta supuesta proximidad al modelo soviético-cubano ¿deja al gobierno venezolano como dictatorial?
Sí, sin lugar a dudas. Lo que pasa es que yo tengo cuidado al señalar que sea un gobierno dictatorial, porque en estos tiempos la opresión tiene muchos rostros. Las dictaduras militares como las de Pérez Jiménez o Pinochet tuvieron un desarrollo en un mundo distinto, hoy hay una enorme restricción de las libertades y los derechos, pero se enmascara con formas y con artilugios que lo hacen lucir democrático. Hoy hay mucho cuidado de los autócratas militares de guardar las formas frente al mundo, ahora no se declaran dictadores sino que utilizan mecanismos de coacción para cercenar derechos. Tienen presos políticos, amenazan a los medios, amenazan a la empresa privada, expropian, mecanismos de persecución y control a la sociedad venezolana supuestamente legitimados por una Asamblea Nacional, un Tribunal Supremo de Justicia, instituciones que no son democráticas porque no tienen el principal valor que debe tener la institucionalidad en un país: la autonomía de los poderes públicos.
Ante tal ambiente ¿qué debe proponerle la oposición al país para erigirse como una alternativa mejor que el chavismo?
La oposición tiene que dedicarse a algo que no es todavía un logro alcanzado, que es construir una real alternativa de cambio. Hasta ahora, las victorias de oposición han sido más por el desgaste del gobierno y el rechazo de la sociedad hacia el modelo cubano que intenta imponer Chávez. Todavía la oposición está en deuda con el país, tiene que trascender la unidad a ese concepto que hasta ahora ha permanecido en la Mesa de la Unidad, la alianza de partidos. Nosotros consideramos que todavía hay importantes sectores de la sociedad venezolana que están excluidos de la alianza unitaria, hay muchas individualidades que pudieran representar un gran aporte en la construcción de esta nueva alternativa y que no tienen cabida si se concibe a la Unidad como una alianza de partidos. Quebrar ese concepto excluyente es una meta que debemos plantearnos.
De hecho, usted dice en uno de sus artículos que “la Unidad es un avance pero no es suficiente”. ¿Qué es lo que le hace falta exactamente a la oposición venezolana?
Creo que lo que le hace falta es precisamente una propuesta que la cohesione y que pueda ser bandera de una alternativa real de cambio para todos los venezolanos, y lo otro es una voluntad integradora y un concepto de unidad mucho más amplio, que trascienda las fronteras partidistas. Y te lo dice alguien que es secretario general de un partido, de modo que esto no podría ser considerado un discurso antipartido. Tenemos que ponernos en sintonía con las necesidades, expectativas y demandas de la sociedad.
También ha criticado la hegemonía de unos pocos partidos dentro de la MUD.
Sí, tiene que ver con eso. Nosotros planteamos en su momento la tarjeta única como una forma de cohesionar realmente a toda la Venezuela democrática, que no existieran varias campañas sino una sola referencia sobre la cual concentrar todos los esfuerzos. Mientras tengamos un archipiélago de tarjetas y la campaña esté dedicada a ver cómo mi partido sale mejor que el otro, desviamos nuestro objetivo fundamental que es derrotar al régimen.
¿Seguirá el MAS en la cruzada de la MUD para las elecciones presidenciales de 2012, aún cuando la historia nos dice que la línea del partido es posicionarse como una tercera vía?
El MAS estará en la Mesa de la Unidad, sin ninguna duda, y estará aportando todo el esfuerzo que sea posible en ese escenario, pero procurando que la MUD pueda redimensionar su política y ampliar su espectro. Nosotros vamos a seguir dando todas las aportaciones que podamos dar para fortalecer espacios de encuentro. La gran ventaja que tenemos ahora es que hay una dirección, la Mesa de la Unidad alcanzó logros importantes. Pero no son suficientes y eso tiene que asumido, el éxito pudo haber sido mucho mayor en el país, aunque en Anzoátegui fue un éxito.
La MUD tuvo un indudable éxito en Anzoátegui.
Sí.
Pero ¿cómo ha sido acogida la propuesta del MAS en el estado?
Los resultados electorales no son siempre expresión de las realidades políticas, y son siempre expresión de las coyunturas. El MAS le ha dado prioridad al reconocimiento de la ética como un valor esencial de la política, y a la lucha contra el régimen por encima de legítimas aspiraciones personales que puedan existir dentro del partido. Eventualmente puede ganar alguien una elección y eso no significa que esa sea la política correcta. Indistintamente si una fuerza es mayoría o no, lo importante es lo que representa. Nosotros tenemos que reivindicar a una minoría, los pobres han sido históricamente una minoría política. Cuando tú asumes como necesidad ser mayoría te conviertes en un demagogo. En la oposición también hay gente que cree que las minorías deben ser despreciadas o que el problema en Venezuela es de mayorías.
El sistema que lidera Chávez parece prestar atención a las minorías, hablando políticamente de los sectores populares. Según esto la Asamblea Nacional está aprobando controvertidas leyes como la que establece la comuna, otra el trueque y otra declara a la banca de utilidad pública.
Nosotros hemos creído siempre en el poder popular, pero lo que ha intentado este gobierno es una colosal manipulación, es precisamente utilizar a los pobres como un instrumento político y para ello ha desarrollado una línea populista. El tema, por ejemplo, de las leyes del poder popular y de las comunas se encuentran con una enorme contradicción: que este es el gobierno que ha devastado la descentralización en Venezuela. Todo lo contrario, todo el poder está concentrado en las manos de un solo hombre y aleja el poder del ciudadano. Esta manipulación permanente del poder popular, de los símbolos patrios, nos ha conducido a cosas tan locas como esa ley que tú mencionabas que ahora permite el trueque, nada más atrasado. Eso es un disparate. No tiene ninguna coherencia, y eso lo saben en los barrios, que viven día a día la dura realidad de estar aislados.
Ni la bandera de uno ni de otro.
A través de la ONG “Grupo de Trabajo Una Sola Bandera”, usted tiene tiempo en trabajo comunitario con los sectores desposeídos. Las denuncias que presenta denotan una gestión poco eficiente de los entes gubernamentales en Anzoátegui, ¿no le teme a una hipotética persecución política?
Eso forma parte de los riesgos, pero como se dice en lenguaje coloquial: “más pierde el venado que quien lo tira”. Yo no creo que se vayan a poner a perseguirme a mí por defender los intereses de los sectores populares, a la gente de los barrios. Los vamos a seguir defendiendo. Ese es un problema de educación y compromiso.
¿Por qué “Una Sola Bandera”?
Se llama así porque nosotros creemos que es necesario reconciliar al país. No reconciliarnos como un entendimiento con las cúpulas del desastre que hoy tenemos, o reunión con los burócratas que lideran el gobierno más corrupto e incompetente de nuestra historia, la reconciliación tiene que ser entendida como un proceso natural de relaciones que se producen en la base de la sociedad venezolana. “Una Sola Bandera” lo que va a procurar siempre es colocar los problemas fundamentales del país fuera de la diatriba política, no como la bandera de uno o de otro.
También tiene un programa de televisión con el nombre “Una Sola Bandera”.
El programa está orientado al ámbito social. Por supuesto, lo social tiene que ver con la política y yo soy un dirigente político, pero fundamentalmente es la voz de los problemas de la gente, de las angustias y lo hacemos en los barrios junto a los consejos comunales, no solamente denunciando sino promoviendo soluciones.
Preguntan en Twitter.
Su opinión sobre el ascenso a General en Jefe de Henry Rangel Silva.
Es una provocación premeditada de Chávez. Él sabe que esta declaración vergonzosa del general se ha ganado el repudio de la sociedad venezolana y de las Fuerzas Armadas, y hundió el puñal en la herida. Pero ser General en Jefe de este gobierno es casi una raya. Esta declaración y esta decisión lo que hace es reafirmar que no estamos en democracia, y lo que no puede hacer la oposición es engancharse en ese tema.
Como representante del Colegio de Ingenieros de Venezuela ¿cuál es su posición en torno a las acciones tomadas por el ejecutivo sobre el sector inmobiliario?
Chávez intenta, como siempre, ganar indulgencia con escapulario ajeno. El gobierno que ha construido menos viviendas en la historia democrática, que estatizó Cemex, Sidetur, quiere ver cómo se las arregla para hacer ver que está resolviendo el problema de las viviendas. Lo otro es que Chávez cree que va a tender un puente con la clase media a través de la intimidante figura de la expropiación.
El dilema.
El militar: ¿Ochoa Antich o Chávez?
Ocho Antich. Al menos tiene rasgos democráticos.
El ex masista: ¿José Vicente Rangel o Didalco Bolívar?
No me pongas en ese dilema.
El 5-D: ¿Inés Sifontes o referendo?
No creo que un referendo revocatorio tenga pertinencia en este momento.
El candidato presidencial: ¿Henry Ramos Allup o María Corina Machado?
Dejemos que las primarias decidan.
Por: Salvador Passalacqua/ NDA.


